Como un amigo me decía el otro día, "una putada". Las llamas se apagaron, pero el irresponsable (la insensata, el botarate, la imprudente, el tarambana... gilipollas sin sexo ni seso, en definitiva) que provoca cada uno de los incendios de este o de otro país, sigue por ahí, fumando y tirando las colillas por la ventana de su coche, haciendo barbacoas porque él o ella lo han hecho toda la vida y nunca pasó nada, quemando rastrojos "controlados" desde el bar de su pueblo o ciudad, dejando la bolsa de basura en cualquier rincón del monte, arrasando con motos y todoterrenos raíces, animales, flores y mariposas sin pararse a mirar y disfrutar porque "somos amantes de la naturaleza y nos encanta salir el fin de semana...". Qué triste volver al lugar y encontrarte con esto, las cenizas de La Palma.
Aurora. Julio de 2012
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